2/10/2012 (11:42am) 1 note

Sonia Soberats: La fotografía ha sido mi refugio

El día de su primera comunión Sonia Soberats estaba sentada tomando un chocolate caliente, pero un errado movimiento del brazo tumbó la taza, el vestido que llevaba dejó de ser blanco y el castigo llegó en forma de jalón de oreja. El momento lo guardó en su mente hasta que lo plasmó en una fotografía llamada “Invocación” que tomó pese a ser invidente muchos años más tarde.

Esta caraqueña, aunque vive en Estados Unidos, se encuentra fugazmente en Venezuela para presentar su exposición Visión Intransferible en el Centro de Arte La Estancia, en Caracas, además de ofrecer charlas y talleres a los interesados en conocer su técnica.

“Pinto con la luz. Es mi visión, es mi memoria, es algo que yo hago desde adentro. Mis fotos me toman más tiempo que una foto convencional porque tengo que montar mi obra, buscar los modelos y la utilería que necesito, luego hay que encuadrar, disparar y alumbrar”, explicó.

Todo empezó hace más de 30 años. Había viajado a Nueva York con su hijo Leonardo, quien siguió estudios de computación, culminó la carrera académica y al poco tiempo de graduarse le llegó el diagnóstico: tenía linfoma de Hodgkin.

“Él murió en el año 91 y a raíz del estrés tuve una inflamación en la parte interna del ojo, en la úvea. Eso produjo un desprendimiento de mi retina, yo sufría de glaucoma y eso aceleró la enfermedad. Quedé ciega”.

Nunca tomó antidepresivos y escasas veces acudió al psicólogo para desahogar la pena que llevaba dentro, y mientras tanto atendía a su hija que al poco tiempo también murió de cáncer.

“Yo la antepuse a ella a la pérdida de mi visión. Fue una cosa tan terrible perder a mis dos hijos, pero eso me ayudó a sobrepasar mi ceguera, porque me quedaron dos nietas y tenía que velar por ellas”.

Con sus nietas viajaba mucho, pero las fotografías que le tomaban los transeúntes que detenían en alguna parte del mundo no le satisfacían, así que decidió hacerle caso a una amiga que le dijo: “En la Escuela Visión (en Nueva York) dan talleres de fotografía para invidentes”.

Ahora retrata a sus nietas bañándose con el Maná, a sus amigos. Aprendió a tomar fotos en exteriores y en los museos asimiló la técnica que hoy deslumbra a los espectadores, se unió a un grupo de fotógrafos que pintan con la luz Seeing With Photography Collective y con ellos ha expuesto en Venezuela, Holanda, Alemania, Inglaterra, Suecia, Italia, Rusia, México, Chile y Puerto Rico.

“La fotografía ha sido un refugio, una terapia, algo que me ayuda a desarrollar la mente. Es como revivir los recuerdos bonitos”.

Sonia sostiene su bastón con firmeza, camina pausada, afina el oído cuando alguien habla, enseguida la rodean, “felicitaciones” le dicen, ella agradece.

- ¿Y en esa foto, Invocación, eres tú la que apareces?, alguien pregunta.
- Sí, soy yo, es la foto más fea de la exposición, responde bromeando.
- ¿No tienes más autorretratos?, preguntan.
- Sí, muchos, me tomo muchas fotos, no por egocentrismo, sino para practicar.
- Ella es la persona más modesta que conozco, dijo una amiga.

Para ver  más de las maravillosas y únicas fotografías de Sonia Soberats visita su flickr haciendo click ACÁ

Publicado originalmente en AVN 

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Es que es demasiado bello ver a la ciudad llena de arte.

(Source: neko-cart)